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viernes, 16 de octubre de 2015

Tratamiento de los Tics o movimientos involuntarios

El manejo de los tics en general no es simple. Es preciso identificar los tics (tipo, cronicidad, intensidad, localización), clasificar el tipo de trastorno (transitorio, crónico simple, etc.), delimitar los trastornos asociados, determinar el impacto que tanto los tics como los trastornos asociados causan sobre el individuo, definir qué síntomas requieren tratamiento y decidir qué profesionales han de participar en él. Esto requiere contemplar al individuo como un todo, no sólo como alguien con tics. Se necesita la colaboración del sujeto y, especialmente si se trata de un niño, de la familia, con el fin de reconstruir la historia del proceso, los factores que empeoran o mejoran los síntomas y, sobre todo, el funcionamiento del individuo.


No disponemos de un buen medicamento antitic. Esto debe quedar bien claro tanto para el paciente y su familia como para el médico. Ninguno de los medicamentos de los que disponemos es totalmente efectivo en una fase aguda. La mayoría de los medicamentos requieren un uso prolongado. Además, no están exentos de potenciales efectos secundarios importantes.
Se han utilizado dos tipos de medicamentos para el tratamiento sintomático de los tics: neurolépticos típicos y atípicos y agonistas a2-adrenérgicos.


En los últimos años se ha extendido el uso de neurolépticos atípicos, de los que los más empleados son la risperidona y la ziprasidona. Se ha sugerido que la risperidona (un potente antagonista dopaminérgico y serotoninérgico) es un producto eficaz en las personas con tics y trastorno obsesivo-compulsivo. Algunos autores, prefieren iniciar el tratamiento en personas con sintomatología moderada, con agonistas a2-adrenérgicos, concretamente con clonidina.




miércoles, 14 de octubre de 2015

Tipos de Tics o movimientos involuntarios

Los tics son muy variados. Se dividen en motores y vocales o fónicos. Los tics motores pueden expresarse con movimientos elementales de un músculo o grupo reducido de músculos (tic motor simple) tales como parpadear, encoger los hombros, girar la cabeza hacia un lado, desviar los ojos hacia arriba, etc. También pueden expresarse con movimientos en los que participan varios grupos musculares, como extender un brazo al tiempo que se tuerce la cabeza hacia un lado. Incluso puede consistir en actos elaborados (p. ej., rascarse una pierna o desplazar hacia atrás el cabello) (tic motor complejo). 


La variedad expresiva de los tics motores es extraordinaria. Tics motores raros pueden ser: movimientos complejos de los globos oculares, contracciones rítmicas de la musculatura abdominal (rechtig) o incluso movimientos con las orejas. Su brusquedad puede ser tan intensa como para producir luxaciones o traumatismos. Aunque generalmente bruscos, algunas veces el acto motor puede ser sostenido y lento, dando la apariencia de un movimiento distónico (tic distónico). 
Generalmente son indoloros, pero si se repiten con mucha frecuencia pueden provocar mialgia postejercicio («agujetas»), conjuntivitis mecánica o ulceraciones (p. ej., en la mucosa de la mejilla).
 
El ticqueur puede usar el paso del aire a través de la nariz o la boca para producir tics sonoros. Este tipo de tic (tic fónico) suele expresarse como carraspeo o sonidos guturales de muy variada expresión: chillidos semejando ladridos, tos, arrullo de paloma, etc. Haciendo un paralelismo con la división de los tics motores en simples y complejos, los tics fónicos pueden ser simples, como los que
acabamos de mencionar, o, a semejanza de los tics motores complejos, hacer uso del lenguaje hablado: repetir las últimas sílabas de las palabras del interlocutor (ecolalia) o las del propio paciente (palilalia), o incluso emitir palabras insultantes, obscenas o blasfemas (coprolalia). Esta última modalidad de tic fónico, aunque ocurre en menos del 10 % de los niños con trastorno de Gilles de la Tourette, tiene interés histórico, puesto que figura en el título de la descripción inicial de este trastorno. Tics nasales de inspiración o emisión de aire son relativamente frecuentes.


lunes, 12 de octubre de 2015

Tics o movimientos involuntarios

Los tics son los movimientos involuntarios anormales más frecuentes en el niño y uno de los más prevalentes en el adulto. Pero su importancia no reside únicamente en este hecho, sino en su carácter «semiinvoluntario», en su parentesco con conductas motrices peculiares de cada individuo, como son los manierismos, y en su frecuente asociación con trastornos neuroconductuales también de elevada prevalencia, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y el trastorno obsesivo-compulsivo, con lo que, por todo ello, puede afirmarse sin exagerar que los tics desbordan el marco conceptual de la patología del movimiento. Limitarse a considerar los tics únicamente sobre la base de su fenomenología motriz y fónica sería un error reduccionista con consecuencias negativas, sobre todo en su manejo terapéutico.


Posiblemente las primeras nociones que tenemos de los tics en medicina moderna daten de principios del siglo xix, cuando Bouteille diferencia algunas «muecas faciales» de los movimientos coreicos y los denomina «falsas coreas». Hitos significativos en su conocimiento han sido la descripción por Gilles de la Tourette (1885) del trastorno que lleva su nombre, el hallazgo de la eficacia terapéutica del haloperidol, lo que apoyó con fuerza su base biológica, y el reconocimiento de su frecuente asociación con otros trastornos neuroconductuales.


La palabra tic se usa para designar tanto un signo como un trastorno. Como signo, los tics son movimientos o vocalizaciones repetitivos, estereotipados, involuntarios, bruscos, inoportunos, intempestivos, no propositivos y absurdos. Son bastante fáciles de reconocer, pero bastante difíciles de describir.